Dr.Ikaru (PASADO)
FICHA TECNICA
ā- Nombre completo: Doctor Ikaru.
- Edad: Aparenta 35 años (edad real desconocida por manipulación temporal).
- Mundo de origen: Eclipsis Duel Of Fates (Refugio del Sol).
- Afiliación: Guardianes del Tiempo.
- Raza: Humano con bendición temporal ancestral.
- Altura: 1.85 m.
- Cabello: Blanco con reflejos Grises.
- Ojos: Gris plata con anillos giratorios al activar el tiempo.
- Arma: Guadaña — forjada en el corazón de un eclipse detenido.
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Capítulo 1 – El Eco del Reloj
El sonido lo acompañaba desde la cuna.
Tik… Tak… Tik… Tak…
Ikaru nació en el pacífico pueblo de Refugio del Sol, rodeado de colinas cálidas y cielos limpios. Su hogar, sin embargo, no era un lugar de calma. Era una prisión elegante de silencios tensos y órdenes estrictas.
Su familia poseía una relojería ancestral, cuyo negocio había sobrevivido por generaciones. Relojes de pared, de mesa, de péndulo… todos marcando el paso del tiempo con una sincronía aterradora.
Su padre repetía cada noche mientras lo veía acostarse:
—“Cada pecado te quita segundos. Cada virtud, te los devuelve. Recuerda eso, Ikaru.”
Él tenía 5 años. ¿Qué pecado podía cometer un niño?
Pero sus travesuras eran condenadas como si se tratara de crímenes contra el tiempo.
—“Tu tiempo de vida será muy corto.”, le decía su madre con los ojos fríos.
Aun así, Ikaru no fue derrotado. A los 7 años, encontró luz donde su familia no la daba. Conoció a Cannor, fuerte como un muro; Sky, impulsivo como el viento; y Budry, sabio y sereno como un lago.
Ellos lo enseñaron a reír sin miedo, a pelear por justicia, y a escuchar su propio corazón.
Ikaru (riéndose con Budry):
—¿Sabes qué es peor que vivir castigado por cada error?
—No cometerlos nunca… y no aprender nada.
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Capítulo 2 – Vocación Silenciosa
A los 9 años, Ikaru comenzó a estudiar medicina, inspirado por el dogma familiar de “extender el tiempo de vida”.
Pasaba horas leyendo libros, diseccionando teoría, escribiendo hipótesis.
Budry, fascinado por la anatomía, lo acompañaba en ese camino.
Budry:
—“Si tú salvas el cuerpo… y yo entiendo el alma… tal vez nadie más tenga que morir.”
Ikaru sonrió. Por primera vez, sintió que el tiempo no lo aplastaba… lo impulsaba.
Pero su familia nunca cambió. A los 13, fue enviado con su abuelo, un hombre del que nunca le hablaban, salvo para murmurar:
—“Él… está más allá del tiempo.”
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Capítulo 3 – El Guardián del Tiempo
Su abuelo vivía aislado, lejos del pueblo, en una cabaña escondida por la niebla y las raíces del bosque.
Era un anciano extraño, pero no cruel. Lo miró fijamente el primer día y le dijo:
—“Ikaru… ¿Sabes por qué estás aquí?”
—“Porque desobedecí.” —respondió el niño.
—“No… Porque el tiempo te eligió.”
Le reveló la verdad: era el último Guardián del Tiempo. Un protector de los ciclos, los portales, los destinos. Y él… debía ser su sucesor.
Comenzó el entrenamiento. No físico. No solo mental.
Era espiritual, arcano, dimensional.
Aprendió a detener segundos con un gesto. A sentir cuándo una vida se estaba apagando. A ver líneas temporales como hilos dorados entre las cosas.
Su abuelo, antes de morir, le dijo:
—“El mediodía… cuando suenan las campanas… es el único momento en que puedes romper la línea.”
—“Pero si lo haces, el tiempo… te pedirá algo a cambio.”
Ikaru:
—“¿Qué pide el tiempo?”
El anciano no respondió.
Solo le entregó la Guadaña del Guardián, y cerró los ojos para siempre.
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Capítulo 4 – El Regreso en Ruinas
A los 35 años, Ikaru regresó al Refugio del Sol.
Pero ya no existía.
Solo quedaban cenizas. El aire era espeso. Los edificios, en llamas. La vida… había huido.
Ikaru (gritando):
—¡¿Dónde están?! ¡¿Dónde están mis amigos?!
Corrió hacia la catedral.
Allí estaban: Cannor, Sky y Budry, en el suelo, cubiertos de sangre y polvo, apenas respirando.
Entre las sombras surgió una bestia demoníaca, un emisario de los dioses furiosos. Sus garras eran fuego. Sus ojos, abismos.
Ikaru luchó con la guadaña, pero no bastó. La criatura lo superaba en fuerza y maldad.
Las campanas comenzaron a sonar.
¡DOCE!
En su desesperación, Ikaru gritó:
—¡NO! ¡NO OTRA VEZ!
Clavó su bastón en el suelo. El tiempo se desgarró como un papel.
El Portal Chispa Dimensional se abrió.
Ikaru huyó. Al pasado.
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Capítulo 5 – La Chispa Apagada
La noche cayó sobre los restos del Refugio del Sol, años atrás.
El cuerpo de Chums reposaba entre escombros.
Calcinado a su lado, su madre, Alice, y su mascota, Rongo.
El aire vibró.
El portal se abrió.
Y Él emergió.
Dr. Ikaru – El Sabio Errante.
Manto negro. Máscara de obsidiana. Presencia que congelaba los segundos.
Se arrodilló ante Chums.
Ikaru (quebrado):
—Perdiste todo… y aún así… peleaste hasta el final.
Tomó la lanza apagada de Chums.
La apoyó en su pecho.
Una lágrima. La única.
Y gritó:
—¡Despierta, chispa del linaje!
—¡Regresa, centella dormida!
—¡Yo, Ikaru, declaro ante los planos: esta alma no ha terminado su historia!
El cielo rugió. Voces antiguas respondieron.
Un halo azul cubrió a Chums. Su cuerpo sanó. Su alma… aún dormía.
Ikaru (al cielo):
—Moros… maldito seas. Esto no termina aquí.
Tomó a Chums en brazos. Abrió el portal.
—Te entrenaré donde el tiempo no existe.
—Y volverás… cuando seas más que humano.
Capítulo 6 – El Limbo Atemporal
No hay cielo.
No hay suelo.
No hay luz.
Ni oscuridad.
Solo el Limbo Atemporal. Donde el tiempo no tiene poder. Donde la existencia es pensamiento.
Ikaru flotó. A su lado, Chums reposaba en una esfera de energía azul.
Su alma… en silencio.
La voz de Ikaru resonó dentro de la realidad misma:
—Descansa, joven centinela. Aquí las heridas no duelen… pero las memorias sí.
La esfera se abrió.
Chums cayó suavemente sobre una piedra suspendida en la nada.
Y allí comenzaría el verdadero entrenamiento.
Años de reconstrucción. De dolor.
De preparación para desafiar a los dioses.
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Capítulo 7– Eclipse Carmesí
Narrador:
El cielo se partía en dos.
La Pelea del Eclipse había comenzado.
Los dioses ya no susurraban… rugían.
Budry, a sus 16 años, había entrado en su Fase 2. Su cuerpo ardía como un volcán, su mirada era vacío. La conciencia se había desvanecido.
Era puro instinto. Pura furia. Pura pérdida.
Ikaru, desde el Espacio-Tiempo, lo observaba todo. Fragmentos de realidades quebradas giraban a su alrededor, cada uno mostrando un destino diferente. Todos… igual de catastróficos.
Ikaru (jadeando):
—"…Llegó el momento."
Cerró los ojos. Visualizó el rostro de Chums, su discípulo.
Ya habían pasado seis años desde que lo entrenó en el Limbo y en planetas condenados. Chums había sobrevivido batallas que habrían quebrado a cualquier dios.
Ikaru (gritando hacia el núcleo temporal):
—¡Por los que cayeron! ¡Por lo que aún queda! ¡CHUMS… ES TU HORA!
Con un corte en la realidad, abrió un Portal Distorsionado.
El cielo sangró. El viento se detuvo.
De la grieta emergió Chums.
Su armadura brillaba con tonos celestes oscuros. Su mirada era fuego contenido. Su alma… una tempestad.
Sostenía su lanza como si cargara con la historia misma.
Chums (mirando el campo de batalla):
—"El Eclipse… al fin."
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Capítulo 8 – Seis Desafíos, Seis Guardianes
Mientras Chums libraba su batalla, Ikaru volvía al Limbo. Su cuerpo mostraba las marcas de los años.
Habían pasado 6 años desde que el sabio había enfrentado, uno por uno, a los Guardianes del Tiempo que se resistían al nuevo destino.
Cada año… una batalla.
Cada año… una lección.
Cada año… una cicatriz.
Guardiana Solara – El tiempo como fuego.
Guardiana Yllara – El tiempo como ilusión.
Guardiana Noctum – El tiempo como sombra.
Guardian Theros – El tiempo como memoria.
Guardian Kael – El tiempo como eco.
Guardiana Nira – El tiempo como redención.
Al final, Ikaru los venció a todos. Pero no con furia. Sino con comprensión, con dolor, con sabiduría.
Y con cada caída, su guadaña absorbía un fragmento de su poder.
Ikaru (sentado en la plataforma del Limbo, observando el flujo del destino):
—"Ahora sus voces viven en mí.
Y aún así… el silencio pesa más."
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Capítulo 9 – El Observador
Ikaru contemplaba la línea temporal ya corregida.
Allí estaban sus amigos:
Cannor, con una familia.
Sky, liderando una resistencia.
Budry, sanado y en paz.
Pero ya no eran los suyos.
Eran versiones mejoradas, reescritas.
El Ikaru que conocieron nunca existió en sus memorias.
Ikaru (susurrando):
—"Lo logré... pero ya no pertenezco a ninguna historia."
Una lágrima descendió por la grieta de su máscara.
En ese instante…
El Limbo tembló.
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Capítulo 10 – Ira de Cronos
CRONOS, el dios del Tiempo, descendió como un rayo negro envuelto en cadenas rotas.
Sus ojos eran relojes sin manecillas.
Su voz, un rugido que partía la existencia.
Cronos:
—"¡TE ADVERTÍ, IKARU! ¡NO DEBÍAS INTERVENIR!"
—"¡Has roto la línea! ¡Has robado las eras!"
Ikaru se levantó lentamente.
No con miedo…
Sino con resignación.
Ikaru:
—"Ya no lucho por reglas. Lucho por redención."
La batalla estalló.
Tiempo contra tiempo.
Ciclos contra decisiones.
La guadaña contra el báculo dorado del dios.
Cada impacto destruía una versión del pasado.
Cada defensa se pagaba con años de vida.
Ikaru cayó de rodillas.
Cronos (alzando su báculo):
—"Eres polvo… en mi reloj."
Pero Ikaru levantó su mirada por última vez.
Ikaru:
—"No me subestimes… fui entrenado por el fin mismo."
Activó un sello en su pecho. Un último corte en el tejido dimensional.
Desterró a Cronos a la Tierra.
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Capítulo 11 – El Último Error
El Limbo estaba vacío.
Sin guardianes.
Sin voz.
Solo él.
Ikaru, solo.
Ikaru (en voz baja):
—"…Lo hice mal."
Cronos ahora estaba en la Tierra.
Con sus amigos. Con Chums.
Sin contención.
Ikaru se levantó.
—"Entonces solo queda… lo impensable."
Destruyó el Limbo.
Lo colapsó sobre sí mismo.
El tiempo mismo gritó.
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Capítulo 12 – Dos Ikarus
Emergió de nuevo en su línea temporal original, justo donde todo empezó: el bosque cerca de la catedral.
Allí, caminando entre sombras, encontró a su yo del pasado.
Más joven. Más idealista.
Ikaru (Presente):
—"¿Quién eres tú…?"
Ikaru (Pasado):
—"Soy tú… después de perderlo todo."
Se sentaron frente a frente.
El sol apenas tocaba las hojas.
Faltaban 15 minutos para el mediodía.
Ikaru (Pasado):
—"Cronos viene. Esta vez, no solo. Esta vez, no solo para castigar… sino para reescribirlo todo."
Ikaru (Presente):
—"¿Qué hacemos?"
Ikaru (Pasado) lo miró con compasión… y dolor.
—"Nos convertimos… en uno solo."
Las campanas comenzaron a sonar.
DOCE.
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Capítulo 13 – Fusión del Tiempo
Las campanas resonaron.
Una… dos… tres…
Cada eco perforaba la realidad como un latido del universo.
Cuando la última campanada golpeó el aire,
la atmósfera se quebró en silencio absoluto.
Frente al altar de la catedral oculta en el bosque,
dos versiones del mismo ser se enfrentaban… no con armas,
sino con la inevitable unión.
Sus cuerpos comenzaron a desvanecerse en energía pura.
Dos luces entrelazándose:
una marcada por la furia y la experiencia,
la otra por la pureza y el potencial.
El tiempo mismo retrocedió un instante.
Y entonces…
La fusión ocurrió.
Las habilidades de ambos se entrelazaron con violencia.
El cuerpo se reconfiguró.
Los movimientos eran perfectos.
La guadaña resplandeció como una estrella blanca.
El poder de los Guardianes del Tiempo,
la destreza de años de batalla,
el dominio de dimensiones y ritmos cósmicos…
todo albergado en un solo ser.
Pero no los recuerdos.
No las emociones.
No el dolor.
Eso... quedó sepultado en lo más profundo.
El nuevo Ikaru cayó de rodillas.
La respiración agitada.
Los ojos brillando con un poder que aún no comprendía.
Ikaru (fusionado):
—"¿Qué… soy?"
Una voz emergió dentro de su mente.
No como un recuerdo.
Sino como una grieta en su consciencia.
Voz (fragmentada):
—"...No temas al eco... de lo que fuiste…"
Un destello:
una batalla en el Limbo.
Un grito. Un nombre: Chums.
Ikaru (fusionado):
—"¿Quién… es… Chums?"
Pero el destello desapareció.
Se puso en pie.
Su sombra se alargaba como un reloj infinito.
Ya no era humano.
No aún.
Tampoco un dios.
No todavía.
Era el sustituto de Cronos.
Por decisión.
Por necesidad.
Ikaru (mirando el cielo fragmentado):
—"Ahora… somos lo que el tiempo teme…
y lo que la esperanza… aún no reconoce."
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Epílogo – El Inicio del Fin
La guerra apenas comenzaba.
Chums peleaba en el campo.
Budry rugía en Fase 2.
Moros se reía entre las ruinas.
Y ahora, una nueva sombra se alzaba…
Ikaru, el Guardián Absoluto, caminaba hacia su destino final.
La historia aún no termina.
Porque mientras exista tiempo…
existirá Ikaru.ā
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Capítulo Final – El Juicio del Tiempo
El mundo entero se desgarraba en ecos temporales.
Las eras colisionaban como olas: el nacimiento de los océanos, imperios ardiendo, futuros aún no vividos.
Todo coexistía en un caos que solo un dios podía controlar.
En medio de ese abismo de siglos, Ikaru aguardaba.
La guadaña en sus manos latía como un corazón estelar.
Su respiración era pesada, pero sus ojos brillaban con la convicción de quien había atravesado todo.
Y entonces, Cronos descendió.
Su figura era una sombra coronada de relojes quebrados, cadenas girando como órbitas rotas.
Sus manecillas que portaba arrastraba siglos de condena.
Cronos (con voz que retumbaba en todas las líneas temporales):
—"Has osado destruir el Limbo.
Has mancillado mis eras.
Hoy no lucho por venganza… lucho por borrar tu existencia de toda línea posible."
El aire se detuvo.
Cronos levantó sus Manecillas al cielo.
Cronos (rugiendo):
—"¡Técnica secreta… Chrono Dominion!"
De inmediato, la realidad se congeló.
No quedaba movimiento, ni sonido.
Hasta la sangre en las venas de Ikaru titubeó en avanzar.
El dios dio un paso.
Ese movimiento simple consumió mil años de vida en su rival.
Ikaru (jadeando, con voz quebrada):
—"Siento… mis huesos envejecer…
Este poder… ¿es la eternidad misma?"
Cronos levantó su mano, y las cadenas lo apresaron desde todas las direcciones.
Eran siglos convertidos en barrotes.
Cronos:
—"Nada escapa al tiempo.
No importa cuánto resistas… tu historia ya terminó."
Ikaru bajó la cabeza, como aceptando su fin.
Pero en ese instante, una chispa surgió en su ojo izquierdo.
No un brillo cualquiera…
sino un reloj imposible, con manecillas que giraban en direcciones contrarias.
Ikaru (gritando con furia):
—"¡Aún no has visto mi destino!
¡Clock’s Eye!"
El mundo tembló.
Las cadenas de Cronos comenzaron a vibrar.
El tiempo detenido reveló fisuras invisibles.
Chrono Dominion… tenía grietas.
Los ojos de Ikaru atravesaron las eras, analizando lo imposible:
los puntos débiles del dios del Tiempo.
Las manecillas de Cronos brillaban con un ángulo imperfecto.
Su pecho albergaba un pulso irregular.
Las cadenas tenían eslabones corroídos por repeticiones infinitas.
Cronos (con horror):
—"¿¡Qué es esta visión!? ¡Mi eternidad no tiene defectos!"
Ikaru (caminando hacia él, cada paso quebrando siglos):
—"Eterno también significa repetitivo.
Y lo repetitivo… siempre revela fallas."
Su ojo brilló como un sol desbordado.
Todo el campo de batalla quedó marcado por luces rojas señalando las debilidades del dios.
Ikaru (alzando su guadaña blanca):
—"El reloj que usaste para devorar mundos…
ahora dicta tu final."
El choque fue absoluto.
La guadaña cortó el aire.
Las manecillas descendieron como un eclipse.
Pero el "Clock’s Eye" guio el movimiento de Ikaru.
Un solo corte.
No rápido.
No lento.
Sino perfecto.
La guadaña de Ikaru atravesó la esencia de Cronos.
El dios gritó, no de dolor, sino de incredulidad.
Sus manecillas se astillaron en fragmentos de siglos.
Sus relojes oculares explotaron en arena luminosa.
Cronos (desmoronándose):
—"¿Cómo… un hombre puede vencer al tiempo mismo…?"
Ikaru (mirando directo a sus ojos mientras se disolvían):
—"Porque no soy un hombre.
Soy la decisión que desafía la eternidad."
Cronos se quebró en polvo de eras.
Su dominio cayó con él.
El mundo volvió a moverse.
El viento sopló, libre otra vez.
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Epílogo – El Nuevo Guardián Dorado
El silencio cubrió la catedral.
Los restos del combate flotaban como hojas de un calendario arrancado.
Ikaru cayó de rodillas.
Su respiración era áspera.
Su ojo ardía, aún cargado con la visión del Clock’s Eye.
Ikaru (en voz baja):
—"El tiempo… ya no tiene dueño."
Levantó la vista.
El cielo, aunque reparado, aún mostraba cicatrices:
fracturas como heridas de luz.
En la distancia, se oía el eco de batallas:
Chums resistiendo, Budry rugiendo en su segunda forma, Moros riendo entre ruinas.
Todo seguía en guerra.
Pero Cronos… ya no volvería.
Un resplandor apareció frente a él:
un reloj gigante, hecho de energía pura, con manecillas que giraban en direcciones opuestas.
La voz de Cronos, ya difusa, resonó como un eco lejano:
"El tiempo… siempre necesita un guardián."
El reloj se incrustó en el pecho de Ikaru.
Su sombra creció.
Ya no era mortal.
Ya no era aprendiz.
Ahora era el Guardián Absoluto del Tiempo.
Ikaru (alzando la guadaña, mirando al horizonte):
—"Si el tiempo teme… yo seré ese miedo.
Si la esperanza duda… yo seré esa certeza."
Y comenzó a caminar.
Hacia el campo de batalla.
Hacia Chums.
Hacia un futuro que ya no pertenecía a Cronos…
sino a él.
El nuevo destino apenas comenzaba.
Hacia un futuro que ya no pertenecía a Cronos…
sino a él.
El nuevo destino apenas comenzaba.
FIN
Habilidades y Poderes
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- Manipulación Temporal: Puede ralentizar, acelerar o detener el tiempo en un área determinada. Sin embargo, un uso excesivo altera su propia línea temporal y reduce su esperanza de vida.
- Viaje en el Tiempo: Capacidad de viajar al pasado en momentos clave. Solo puede hacerlo cuando las campanas de la iglesia suenan a las 12 del mediodía. Cada viaje consume parte de su alma, causando efectos secundarios en su existencia.
- Maestría con la Guadaña: Su arma no es solo un arma de combate, sino también un canalizador de energía temporal. Puede cortar tanto físicamente como en el plano existencial.
- Guardian’s Shield (Escudo del Guardián): Técnica de defensa que le permite generar un campo protector temporal, bloqueando ataques por un corto período.
- Regresión Vital: Puede acelerar la regeneración de heridas propias o de otros retrocediendo el estado del cuerpo a un punto antes de recibir daño. No funciona en heridas mortales o enfermedades avanzadas.
- Visión del Tiempo: Puede ver fragmentos del pasado o futuro de una persona con solo mirarla fijamente a los ojos. Cuanto más profundo intente ver, mayor es el riesgo de perderse en la visión.
- Destino Sellado: Marca a un enemigo con un sello temporal, haciendo que sus movimientos sean predecibles durante un corto período. Cuanto más usa esta habilidad, más peligroso se vuelve para él mismo.
- Puerta del Limbo: Capacidad para abrir portales que conducen a un espacio intermedio entre el tiempo y la realidad. Este lugar puede ser usado para almacenar objetos o incluso atrapar enemigos en un bucle infinito si son lo suficientemente débiles.
- Consumación Temporal: Técnica prohibida donde absorbe el tiempo de vida de sus enemigos y lo suma al suyo. Sin embargo, su alma se corrompe al hacerlo.
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Debilidades
- Uso excesivo del tiempo: Manipular el tiempo constantemente acorta su propia existencia, volviéndolo cada vez más frágil.
- Dependencia de la Guadaña: Sin su guadaña, sus habilidades temporales están severamente limitadas.
- Riesgo de Paradojas: Si cambia demasiado el pasado, puede alterar la realidad de forma irreversible, condenándose a sí mismo o a sus amigos.
- Inestabilidad Existencial: Tantos viajes en el tiempo han hecho que su existencia sea errática. A veces, sufre lapsos de memoria o alteraciones en su cuerpo.
Habilidades Principales
- Detención Parcial del Tiempo: Puede frenar todo menos a sí mismo durante breves segundos.
- Retroceso del Momento: Revierte hasta 10 segundos del pasado en un área reducida.
- Espejo de la Decisión: Crea una copia ilusoria de sí mismo que actúa según posibles futuros.
- Portales Temporales: Puede abrir accesos entre tiempos cercanos. Solo puede abrir portales mayores durante "eventos fijos" (ej: la campana de una iglesia, un eclipse total).
- Clock’s Eye: Le permite visualizar los puntos débiles temporales de sus enemigos.
Conocimientos y Técnicas
- Estrategia avanzada y manipulación de flujos temporales en combate.
- Dominio de física temporal, simbolismo crónico y alquimia mecánica.
- Enseñó técnicas de desplazamiento temporal a Chums durante su estancia en Kalif.
Aliados
- Chums: Hermano de batalla y pupilo en técnicas temporales.
- Sky y Cannorh: Compañeros de infancia en Eclipsis.
- Budry (en Eclipsis Duel Of Fates): Lo respeta como un equilibrio del caos.
Frases icónicas:
"El tiempo no te pertenece… pero puedes pedirle prestado si sabes cómo escuchar su tic."
"No soy un héroe… soy solo quien se asegura de que todo ocurra cuando debe."
"Te enseñaré a detener el mundo... para que salves uno."